Barcelona, capital mundial de los videojuegos

gamelab barcelona

Barcelona y los videojuegos están viviendo en los últimos años un idilio que parece no tener fin. Empesas como Ubisoft, Gameloft o King (los creadores del famosísimo Candy Crush) tienen o están planeando abrir sus estudios en la capital catalana, que se está posicionando como una de las ciudades punteras en el desarrollo de videojuegos, especialmente del sector móvil, en Europa.

Hace ya más de 10 años, la Universitat Pompeu Fabra se convertía en una de las primeras de Europa en impartir un Master en creación de videojuegos, con un equipo capitaneado por Daniel Sanchez Cespo, ahora CEO de Novarama (la empresa creadora de Invizimals).

Desde la aparición de los smartphones, y la consiguiente explosión del mobile gaming, han sido muchos los estudios que han decidido apostar por Barcelona a la hora de captar talento para sus títulos, instalando su sede gracias a las condiciones favorables de las que disponen en nuestro país. Muchos son los ejecutivos que avalan el talento de los estudiantes de los cursos que han ido apareciendo en todos estos años, lo que ha favorecido la aparición de compañías desarrolladoras.

Hace ya unas semanas, tuve la oportunidad de escuchar a Julio Hidalgo, actualmente en Ubisoft España y anteriormente Game design director en Digital Chocolate Barcelona, en el Smash Tech dedicado al gaming, en el que nos explicó como ha cambiado en panorama para los pequeños estudios locales en los útlimos años.

Y dentro de este panorama, un evento que desde 2011 es cita obligtoria para todos los profesionales del sector de los videojuegos que conviven en nuestra ciudad, vuelve a partir de mañana en la que será su décima edición (anteriormente se estuvo celebrando en Gijón).

Gamelab Barcelona es, según se lee en su propia web, «un evento dedicado a la formación, la difusión y el negocio de los videojuegos y el ocio digital interactivo. Su principal objetivo es ayudar a la creación y crecimiento de iniciativas empresariales con ambición de desarrollo de negocio global». Quizás sea éste uno de sus puntos más destacables y que lo diferencian de otros de mayor envergadura como el E3 o la más cercana Gamescom. En la cita catalana, hemos podido ver tanto a estrellas mediáticas como Hideo Kojima, Hironobu Sakaguchi o Cliff Bleszinski (creadores de sagas tan emblemáticas como Metal Gear Solid, Final Fantasy o Gears of War) como a pequeñas desarrolladoras locales que ven en este evento una buena oportunidad para hacer negocios y darse a conocer.

A lo largo de los tres días que durará está edición (del 25 al 27 de Junio) podremos disfrutar una vez más de la presencia de algunos legendarios creadores, que nos hablarán de su experiencia a lo largo de su dilatada carrera, y de cómo ven la evolución de este sector que ya mueve en nuestro país más dinero que cine y música juntos.

En lo personal, la sola presencia de nombres de la talla de Tim Schafer Keiji Inafune o Yu Suzuki, suponen un gran aliciente para asistir. Schafer, al que todos los aficionados más «maduritos» reconocemos títulos como Monkey Island, Day of The Tentacle o Grim Fandango, trabaja desde hace unos años en su propio estudio, Double Fine, tras abandonar la desaparecida Lucasarts. Fue también protagonista de uno de los casos más sonados del fenómeno crowdfunding, cuando en 2012 financió en tiempo y cifras record su proyecto Broken Age, una aventura gráfica «point-and-click» al estilo de las de antaño, y que, con un objetivo incial de 400.000 dólares para salir adelante, consiguió más de 3 millones de 87.000 donantes ávidos por revivir las sensaciones que la antigua Lucasarts nos transmitía allá por los años 90. Su entusiasmo, y la manera de transmitir su pasión por los videojuegos son encomiables, y le han valido para ganarse una gran simpatía entre los aficionados. Basta ver los vídeos de su campaña en Kickstarter para darse cuenta del carisma que desprende.

Más o menos de la misma época que Schafer es Keiji Inafune, otro veterano creador que ha tenido que recurrir al crowdfunding para poder financiar los títulos que los grandes estudios parecen empeñados en hacernos olvidar. Después de toda una vida en Capcom (23 años, ahí es nada), participando y creando algunas de las sagas más míticas que la compañía japonesa nos ha dado como Megaman, Resident Evil o Street Fighter, Inafune decide abandonar el estudio en el que había desarollado toda su carrera para poder crear sus propios proyectos. Protagonista de otro sonado caso de éxito en Kickstarter,  logró recaudar 3,8 millones de dólares para financiar Mighty Nº9, un juego de acción 2D con un aspecto muy similar al de Megaman, personaje casi olvidado por Capcom y quizás, uno de los motivos por los que Inafune abandonó el estudio.


Y como tercera estrella legendaria, Yu Suzuki, uno de los pioneros de este sector, y padre de algunas recreativas que todo buen aficionado debería recordar, como Space Harrier, Out Run o Virtua Cop y que, tras el sonado fracaso que supuso Shenmue, fue perdiendo poco a poco su status dentro de la compañía japonesa, en la cual ha desarrollado prácticamente toda su carrera. No hay año en que no se rumoree la vuelta de Shenmue, una saga que tenía prevista varias entregas pero que lamentablemente se ha quedado en tan solo dos, después del abandono por parte de Sega de la fabricación de consolas con el fracaso de Dreamcast, su última máquina.

El auge del videojuego móvil e independiente

Junto a estos tres ases, otros profesionales de grandes compañías, como Jade Raymond, Shuhei Yoshida o Peter Molyneux, darán su visión de la evolución de un sector que en los últimos años, está viendo como móviles y tablets van tomando protagonismo, y como van apareciendo nuevos estudios de menor tamaño, dedicados a desarrollar pequeños proyectos aprovechando la moda retro e indie que vivimos.

Precisamente, éstos tendrán también una fuerte presencia en la Gamelab, con la presencia de creadores como Dong Nguyen (Flappy Bird), Branco Milutinovic (Top Eleven) o Máximo Cavazzani (Apalabrados). Ellos nos mostrarán esta otra cara, la del pequeño estudio con objetivos muy distintos a los de compañías como EA o Ubisoft.

Y además de todas las conferencias y charlas, se van a entregar, como cada año desde hace 7, los Premios Nacionales del Videojuego, en una ceremonia presentada este año por el popular Florentino Fernández, y en la que se premian a los desarrollos más importantes de nuestro país. También se homenajeará la trayectoria del anteriormente citado Yu Suzuki, Premio Leyenda 2014, y la de Shuhei Yoshida, presidente de Sony Worldwide Studios en Sony Computer Entertainment y uno de los creadores de la primera Playstation, que recibirá el I Premio de Honor de la Academia.

Para rematar la faena, la Filmoteca de Catalunya, edificio donde se celebra el evento, programa un ciclo de cine dedicado a los videojuegos, con títulos como Juegos de Guerra, Rompe Ralph o Tron.

Conclusión

Venimos de un E3 en el que como cada año, vemos el espectáculo, el show tipicamente americano, y todo lo que la vertiente más mediática del videojuego es capaz de darnos. Es por ello que, tan solo unos días después, un evento como Gamelab puede ser un buen compelmento, aportando una visión más sosegada y profesional, permitiendo que granes y pequeños creadores expliquen su vision de este sector. Quizás faltaría algún tipo de acto para el aficionado de a pie, como ya sucedía en sus primeros años, para que este evento calara más hondo en la ciudad y tuviera un reconocimiento a la altura de otros como Alimentaria o el Mobile World Congress.