Hoy es tu día

Cuando echo la vista atrás para recordar los cambios que ha experimentado mi vida estos últimos meses, hay un hecho que sigue sorprendiéndome especialmente.

Hoy hace exactamente un año, sobre las once de la mañana, entraba en el eShow, que se celebraba el 13 y 14 de marzo. Yo, todavía ajeno a toda esa vorágine 2.0 en la que ahora estoy metido, había ido más por curiosidad que por nada, y básicamente con ganas de ver y descubrir cosas nuevas.

Ese día, como ya había pasado 24 horas antes, me presenté en el recinto de la Fira de Barcelona con mi inseparable compañera de fatigas Eva Romeu, a la que tanto debo y de la que tanto aprendo cada día. Tras cruzar la entrada al pabellón donde se celebraba la feria, se produjo un acontecimiento que en ese momento nos pareció una simple anécdota, pero que con el paso del tiempo ha quedado en mi recuerdo como algo más.

Una chica, azafata seguramente de alguno de los expositores o animadora del evento en general, se me acercó y pegó en mi acreditación un post-it con una inscripción escrita a mano. Una inscripción que decía «Hoy es tu día«. La verdad es que, en ese momento, no podía imaginar lo que me iba a deparar el futuro, y tras comentarlo con Eva y reírnos un poco de ese momento friki, seguimos con nuestra rutina habitual.

e-show

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Lo que jamás podía imaginar es que aquella misma tarde recibiría una llamada de Eva desde Inesdi, donde estaba trabajando, para decirme que Pedro Rojas quería hablar conmigo. No me lo pensé mucho antes de dejar lo que estaba haciendo (lo confieso, estaba mirando Blu Rays en el Fnac de Plaza España, uno de mis vicios habituales) y poner rumbo a Baldiri Reixac 4-8.

Tras una rápida entrevista, Pedro me dijo que debía empezar al día siguiente en Inesdi, donde compatibilizaria mis funciones de becario con los estudios que haría a cambio de mi trabajo.

Yo, que había ido a Barcelona para un par de días, me encontré de golpe con que debía decir a mi familia que no, que me quedaba definitivamente. La vida está llena de decisiones, y algunas de ellas deben tomarse sin pensarlo demasiado, pues no sabes si habrá otra oportunidad, así que no dudé ni un momento en decir que sí, por lo que al día siguiente comenzaba una etapa de mi vida que la cambiaría por completo. Unos meses en que aprendí muchísimo, tanto en clase como en la oficina, en que conocí a mucha gente interesante, y que me abrieron muchas puertas y oportunidades.

Justo un año después, sigo preguntándome si la chica que escribió que aquél seria mi día era una adivina, un hada o una bruja. El caso es que acertó.